martes, 12 de agosto de 2014

11º Fecha: Escorpio 0 - 3 San Martín de Wilde

Antes de comentar y realizar un análisis, vale aclarar que la felicidad es tan grande que hace que sea muy difícil comentar el partido objetivamente. Aclarado eso, comenzamos: Una tarde a puro sol, ese fue el escenario en el cual San Martín se presentó a jugar. A disputar una final, una batalla como algunos decían, un partido que se veía como la posibilidad de tomarse revancha por la caída de la fecha anterior contra Deportivo Tapón, y lo hizo de la mejor manera. Con algunas bajas y con la vuelta de lesionados y de viejos conocidos, el equipo piso fuerte y corto la posibilidad del rival de seguir en la punta del torneo. Rival que juega muy bien, tiene buenas presencias individuales y por mas que haya perdido demostró en algunos momentos el porque se encuentra en la cima de la tabla. A pesar de que el resultado se abrió a favor del Santo, con un gol a los pocos minutos de iniciado el encuentro y con mucha ayuda del destino, el primer tiempo fue muy parejo. Tanto en el juego como en las situaciones de gol para ambos. Escorpio fue quien tuvo una mayor tenencia de balón pero el sacrificio en todas las lineas sofoco todo tipo de juego propuesto. Nuestros chicos supieron llevar el partido y lograron llegar al entretiempo en ventaja. La segunda parte tuvo un juego muy luchado en mitad de cancha, pero siempre sin perder el control total del encuentro. Los contrarios arrimaron y probaron al arco, pero se encontraron con un arquero seguro y una defensa que no cedió en ningún momento. A mediados de la segunda mitad, se comenzó a ver un juego de mucho toque y buen control de pelota, que desencadeno el segundo tanto de la tarde. Tras una gran asistencia entre lineas y una exquisita definición por arriba del arquero desde afuera del área, el partido fue sentenciado. Pero los chicos no se quedaron con eso, fueron por mas. Aprovecharon a un Escorpio adelantado y tras una excelente jugada colectiva dieron punto final a la historia. Arco en cero, defensa solida, medio campo prolijo y sacrificado y una delantera impecable. Así se vio a San Martín que manejo los tiempos a su antojo. Por mas que se ganó, vale aclarar que el arbitro no tuvo una muy buena tarde, dejo pegar, se olvidó las tarjetas para ambos y con su soberbia característica se dirigió de mala manera a todos los jugadores. La alegría es inmensa, el grito del triunfo se hizo fuerte en todos y se vio a un equipo con todas las letras, pero ahora hay que mirar para adelante. El domingo toca otra final, y hay que jugarla como tal. Esta victoria nos da una mínima esperanza de poder pelear hasta la ultima fecha, juntos como equipo sigamos demostrando que nadie es mas que nosotros y que los "cucos" no existen. 
 

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